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3 de diciembre Puede que a muchos no les suene esta fecha ya, eso puede ser bueno o malo según las razones. En cualquier caso refrescaré la memoria a todos cuantos navegantes recalais en este humilde rincón. En la madrugada del 3 de diciembre de 1992, durante una fuerte tormenta, embarrancaba en A Coruña, junto a la milenaria Torre de Hércules, el petrolero griego Aegean Sea, cargado con 80.000 toneladas de crudo. Capitán y tripulación fueron felizmente evacuados antes de que el navío explotara y produjera un espectacular incendio en el mar que cerraba el acceso a la ría, envolviendo la ciudad en un siniestro manto de humo que pudo haber causado una desgracia sin precedentes. Una vez más (no fue la primera, ni tampoco sería la última), el mar también se volvió negro. Se volvió negro otra vez porque unas autoridades no consideraron oportuno tener medidas anticontaminación (por ejemplo, barreras), en un puerto petrolero como es el de A Coruña, algo que es especialmente sangrante sabiendo que el 12 de mayo de 1976 había pasado exactamente lo mismo en la entrada del mismo puerto, muriendo el capitán del barco. Y eso sin mencionar el Polycommander en 1970 y el Andros Patria en 1978.Esta clase de accidentes se han convertido en una oscura rutina en Galicia hasta que en 2002 sucedió algo similar con el Prestige (supongo que os sonará la historia). Aquellas autoridades que hicieron caso omiso de los accidentes de 1970, 1976 y 1978 fueron los primeros en poner el grito en el cielo ante la necedad de los actuales gobernantes, obviando la suya propia. Y mientras toda esta gente sigue ahí viviendo del sueldo que les pagamos todos, discutiendo quién es más incompetente, el mar sigue tiñéndose de negro una y otra vez, como si fuera normal. Pero no hay problema. Mientras siga habiendo voluntarios que estemos dispuestos a limpiar el fruto de la inoperancia de otros, no hay nada que temer. El sorprendentemente todavía conselleiro de Pesca, Enrique López Veiga, decía que la decisión de llevar el barco a alta mar fue buena porque así nos toco un poco de chapapote a todos. No contento con reírse de los ciudadanos de esta forma, asegura que el mar está todavía mejor que antes del desastre del Prestige, así que habrá que plantearse si no habrá que hundir algún petrolero de vez en cuando para regenerar la vida marítima. Recientemente, añadió a toda esta guisa que no podemos asegurarnos de que no vuelva a ocurrir de un momento a otro. En fin, estamos salvados. Tendremos que sentarnos a esperar a que vuelva a suceder una vez más. Hasta entonces, seguiremos viendo el mar negro cuando más nos gusta, que es por la noche. ¿Cuándo lo volveremos a ver así de día? Se admiten apuestas... 03/12/2003 19:59 #. Comentarios » Ir a formulario
La tarde que no hubo dibujos animados I
Yo no lo recordaba, no recuerdo si era invierno o verano. Todavía estaba en el colegio. Me enteré antes de entrar a clase, nos conmocionamos en el patio con la noticia y continuamos en la clase de inglés, pero aún teníamos poca información. Cuando llegué a casa puse la tele y contemplé la Torre de Hércules en medio del humo negro y denso que lo cubría todo, y sólo fui capaz de pensar en todo lo que eso contaminaría, y en lo poco que servían entonces todos mis intentos de salvar la capa de ozono. Con mis once años sentí demasiada impotencia allí delante de la tele, viendo que no podía hacer nada, que todo lo que yo intentaba preservar podía destruirse en un minuto. Aquélla niña de coletas, activista de Greenpeace de corazón, tardó tiempo en reponerse de las imágenes de los peces muertos en las playas. Fue difícil seguir evitando estropear un milímetro de la capa de ozono cuando el hombre hacía agujeros a cañonazos, difícil seguir escribiendo en el áspero papel reciclado cuando no servían de nada mis chorradas ecologistas. Fecha: 05/12/2003 04:24.
II
El Prestige me pilló suficientemente mayor como para saber que los políticos viven en un mundo de cifras, millones de euros, encuestas, conveniencias y manipulación, y que no les importan ni los peces, ni las personas y menos el agujero de la capa de ozono, porque ese no sale en la tele y no resta popularidad. En esta ocasión, aunque sigo siendo Greenpeacera convencida y activa, me dolieron las personas, me dolieron los pescadores recogiendo chapapote con sus barcos en lugar de estar pescando, me dolieron los voluntarios llenos de fuel, me dolió toda la gente dedicada al mar que se quedaba sin sustento por un motivo tan injustificable. Y lloré delante de la tele con la misma impotencia, con la misma rabia que hacía 10 o 12 años, sólo que esta vez sabía quiénes eran los culpables. Cuatro meses después del hundimiento del Prestige el mar escupió un pulpo ante mis pies en la arena de Riazor. Era muy pequeño y estaba ennegrecido, medio muerto. Intenté limpiarlo un poco con sumo cuidado mientras le echaba agua por encima, pero era imposible, y el pulpo me miraba con ojos vencidos mientras yo me resistía a quedarme quieta mirando. Le puse de nuevo en el agua, pero volvió a mis pies, rendido. Y entonces la niña de coletas que hay en mi le metió lo más lejos que pudo en el mar y le susurró: Lucha. No sé que habrá sido de él, posiblemente el pulpo que intenté salvar murió como tantos otros. Pero yo nunca dejaré de sentirme culpable por aquéllos ojos que me miraban y escapaban del mar aunque fuera para morir en la arena. ¡NUNCA MÁIS! Fecha: 05/12/2003 04:26.
yo no recuerdo los otros "prestiges", porque no había nacido. De hecho, supe de ellos después de la más reciente "marea negra". Y lloré, y lloré mucho. Soy de Donostia, y aquí también llegó el petróleo. Llego eufemísticamente en forma de "galletas" y seguí llorando: por ver La Concha llena de mierda, x los animales que morían... y porque los políticos de turno dormían apaciblemente en sus camas, sabiendo que esto no era más que una mala pasada en su carrera y que con un par de estrategias se olvidaría todo esto; ¡Total! Faltaban dos años para las Generales.
Pero a mi me dolió mucho y con eso me vale. De todo esto he aprendido que no debo ser tan ingenua y tragarme todo lo que me cuentan. Que solo debo creer lo que veo y no lo que oigo... y por supuesto que el mar no está más limpio que antes. JA! ME DESCOJONO! Solo haay que escarbar un pelín en la arena para saber que el fuel está (y seguirá) todavía ahí. la superficie estará limpia, xo el fondo del mar sigue negro, y no precisamente porque hasta allí ni llegue la luz del sol!! NUNCA MÁIS!! Fecha: 29/12/2003 03:32. |
Pasen y beban...
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