![]() |
||
|
"Un, Dos, Tres" Desde que Mr. Ansar reparó en que la televisión de este país es un cúmulo de nadería, y con él, una mínima parte de la sociedad, TVE decidió apostar a caballo ganador y abrir aquel cajón donde se guardaba el más conocido de los trabajos de Chicho Ibáñez Serrador: "Un, Dos, Tres". Lo hizo, además, sacando el tema de sus programas de obras conocidas de la literatura, y con un presentador, Luis Roderas, prácticamente desconocido, pero que sabe estar a la altura de las circunstancias. La reentrada fue por la puerta grande, como así parecen demostrar los índices de audiencia del pasado viernes.Recuerdo de niño esas noches aguantando el kilométrico "Un, Dos, Tres" (nada comparado con las 5 inútiles horas que puede llegar a durar Salsa Rosa o su clon de Antena 3); era la única forma de poder quedarse despierto hasta tarde, y yo ya apuntaba maneras en esto de trasnochar. Además del programa de Chicho, también me tragué sin rechistar el "Entre Amigos" de José Luís Moreno con Monchito, Macario y toda la parafernalia. Todo valía con tal de crapulear hasta las tantas agazapado en mi cuartel general debajo de la mesa, aunque normalmente estaba a lo mío, leyendo un libro o jugando con algo. "Un, Dos, Tres" fue un símbolo de la modernidad de este país en plena dictadura de Franco. La novedad estaba en que fue el primero que se atrevió a enseñar carne femenina con toda normalidad, lo que, tras unos problemillas iniciales, fue considerado como una apertura de mente del pueblo español, y una concesión del propio Gobierno. Incluso se llegó a ver como un paso en la liberación de la mujer, que ya podía enseñar cacha libremente en la tele, sin que su marido, su padre o su Generalísimo lo impidieran en aras del recato. Ibáñez Serrador rompió los audímetros en su primer programa, aunque no a la vieja usanza, cuando no había donde elegir y más de la mitad de España estaba viendo su programa, a falta de otros quehaceres más interesantes o de una Nuria Bermúdez que contara a la parroquia la última vez que se bajó las bragas. Supongo que al día siguiente el Moreno no logró lo mismo, ni siquiera una pequeña parte. A José Luís Moreno lo pone de verano casi toda la crítica televisiva por ese programa (no por otros). El Moreno hacía desfiles en ropa interior, en los que casi nadie se fijaba en la ropa, y nos daba carne en envase de lujo, tanto masculina como femenina. Parece ser que, según nos cuentan, el programa del Moreno es retrógrado y cavernario, y eso sin entrar en el humor que suelen hacer sus invitados. "Un, Dos, Tres" también nos da carne, pero en envase familiar. "A leer esta vez" es lo que pone sobre las ajustadas indumentarias que visten sus azafatAs, y nosotros, como somos aplicados, leemos las veces que haga falta. "Un, Dos, Tres", sin embargo, se considera un clásico, un símbolo de la liberación, un acto de rebeldía, una factoría de nuevas caras y cuerpos, de nuevos talentos. Además, el legendario "Un Dos Tres" contaba entre sus colaboradores a Arévalo, cuyo humor tampoco fue nunca especialmente fino. Curioso ¿no? 14/01/2004 15:39 #. Comentarios » Ir a formulario |
Pasen y beban...
Archivos
Temas
EnlacesNuestra especialidad
La casa recomienda
Barra libre
EstadísticasHilo musicalUn brindis por...Otras escalasOtros |
|
|