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Convertirse en una estrella fugaz Más de un demagogo escribía estos días a las secciones de cartas al director de los periódicos haciéndose la siguiente pregunta: con la de hambre que hay en el mundo, ¿cómo es posible que nos gastemos los dineros en ir a Marte? Tan sesuda intervención en la prensa escrita supone lo mismo que preguntarse cómo es posible que nos gastemos el dinero en bibliotecas, planetarios y museos científicos con la de familias pobres que hay en España según Cáritas. Bien es cierto que la cultura no alimenta el estómago, al menos directamente, y mucho menos de terceros, pero que seamos tan insolidarios a la hora de repartir los recursos no tiene nada que ver con que sea adecuado transformar la NASA y la ESA en ONGs. La exploración espacial significa avances científicos, avances aplicables posteriormente a mejorar la vida de las personas y en un mayor conocimiento sobre nosotros mismos y el Universo que nos rodea, lo que supone un paso a la hora de descubrir cosas nuevas.El 1 de febrero de 2003 me sentí especialmente triste cuando me enteré de repente de lo que había ocurrido con el Columbia. Aquella misión STS-107 tripulada por Rick D. Husband, William C. McCool, Michael P. Anderson, Kalpana Chawla, David M. Brown, Laurel B. Clark e Ilan Ramon fue la última para un vehículo de 20 años y 28 misiones a cuestas, que revolucionó la investigación espacial. Habían partido el 16 de enero, y a través de la página web de la NASA se podían seguir, como es habitual, las evoluciones y objetivo de cada uno de los experimentos científicos que tenían lugar a bordo, así como su modo de vida, e incluso la música con la que cada día les despertaban desde el centro de control, entre las que estaban Bohemian Rhapsody de Queen o Hotel California de Eagles. El día 1 de febrero durante la reentrada, el infortunio se cruzó en su camino y la nave comenzó a arder como una cerilla con el enorme rozamiento con la atmósfera terrestre, transformándose en una hermosa y siniestra estrella fugaz vista desde tierra, quizá la forma más bella y elegante que podría tener un astronauta para despedirse. El Columbia fue el primer transbordador espacial, hizo su primera misión en 1981. El ahorro que suponía contar con naves reutilizables por primera vez en la historia, hizo que el Columbia tuviera su primer hermano en 1982, el malogrado Challenger, que explotó tras un lanzamiento en 1986. En 1983, el Discovery, en 1985 el Atlantis, y en 1991 entró en servicio el sustituto del Challenger, el Endeavour. Estos tres últimos todavía están en servicio, aunque el programa está detenido en estos momentos. Seguramente en estas fechas el Columbia será objeto de emotivos recuerdos y beneficiosos souvenirs que tanto gustan a una sociedad americana siempre tan necesitada de héroes. Quizá los tengan en unas personas que han dado su vida por el conocimiento y por mejorar la condición humana. Los demagogos pueden preguntarse entonces si para acabar con el hambre en el mundo no será mejor empezar por dejar de fabricar y vender armas y establecer un comercio justo con los países del tercer mundo, antes de renunciar a una de las más loables causas en las que se han gastado el dinero hasta ahora los Estados Unidos, en lugar de hacerlo en guerras estúpidas fuera de sus fronteras. Eso ennoblece la causa por la que la tripulación del Columbia brilló tanto hasta el mismo momento de su desaparición. 01/02/2004 05:10 #. Comentarios » Ir a formulario
Me ha encantado este post, está genial. Tienes toda la razón y además lo transmites de forma brillante.
Me saco el sombrero. Fecha: 01/02/2004 05:53.
Lo siento Quique pero no estoy de acuerdo contigo. Todavía recuerdo la explosión del Challenger como uno de los traumas de mi infancia. Desde entonces cada vez que interrumpen un programa para dar una última hora viene a mi ese recuerdo. Sin embargo, creo que la investigación espacial se lleva mucho dinero. El último viaje de Pedro Duque costó al Estado español 20 millones de euros. Con ese dinero se podría haber investigado mucho en nuestro propio país que está a la cola de la investigación en todo, por no hablar de los "sueldos" miserables de los becarios científicos. Me parece repugnante que se empiece a pensar en ir a vivir a Marte cuando tenemeos un planeta maravilloso que podríamos empezar a arreglar si nos lo propusieramos. Reconozco, eso sí, que tienes razón en lo de las guerras.
Creo que los políticos deberían tener la mentalidad ahorrativa de las amas de casa, capaces de discernir cuando un gasto es necesario y cuando no. Fecha: 01/02/2004 21:56.
Bueno, cuando hablaba de la utilidad de estas cosas no me refería a los gastos causados para que un astronauta vaya a hacer funciones diplomáticas al espacio; es decir, no me refería al caso de España. Desde luego, un país que se preocupa más de gastar el dinero en bodas de hijas de presidentes que en investigación y desarrollo no se va a poner a explorar la Luna. Me refería al hecho en general, especialmente a la colaboración entre países para fines pacíficos como puede ser la ISS. La astronáutica además es necesaria para el lanzamiento de satélites, ya sea para ver Digital+ o para sistemas de posicionamiento que tanto agradecen en los barcos hoy en día, incluso para conocer las evoluciones del clima terrestre. Pero desde luego que si el dinero de I+D se lo lleva poner un españolito en órbita por el mero hecho de ponerlo, eso no lo podemos considerar a efectos. Me refiero a la investigación seria ;P Un beso y gracias por recalar aquí.
Fecha: 02/02/2004 00:06.
Me quedo a mitad de camino entre lo que dice Quique y la idea de Marta: como dice ella ya tenemos un planeta, y tal vez si lo cuidáramos un poco más no tendríamos que plantearnos las posibilidades que tenemos de mudarnos a otro de aquí a un tiempo.
Pero viendo como tratamos la Tierra, encuentro bastante razonable que queramos tantear la posibilidad de encontrar un nuevo planeta que podamos habitar, y cargarnos como éste en un plazo de tiempo razonable. De todas formas, para solucionar el problema del hambre en el mundo, se me ocurren sitios mejores de donde recortar gastos: las armas, los sueldos millonarios de futbolistas y estrellas de cine, lo que se gasta el Vaticano en cada visita oficial del Papa, los millones que se gastó el Príncipe Felipe en construirse su "pisito de soltero", más los que nos dejamos en subvencionar bodas reales o bodas en el escorial de hijas de presidentes del gobierno, por poner algunos ejemplos. Por supuesto esto es pura teoría, y sería más fácil que se recortara el presupuesto de la NASA a que se renunciara al armamento nuclear (o aquí en españa, a casar por todo lo alto al príncipe y a Leti). Fecha: 02/02/2004 00:11.
La investigación espacial es un gran avance para la humanidad y como tal, no debería detenerse. Aúnque fuera con fines propagandísticos, me encantó que Bush anunciase la llegada del hombre a Marte (espero llegar a verlo). A ver si de una vez la Nasa recibe el dinero que necesita.
Si hay que recortar dinero, que no sea el destinado a la ciencia y la cultura (que ya es poco), sinó por ejemplo como bien dice Rocío, del armamento nuclear (¿que sentido tiene ya?), etc... Fecha: 02/02/2004 13:55. |
Pasen y beban...
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