
Hoy se ha acabado mi vida de indocumentado. Y es que desde que perdí la cartera hacía semana y media no era nadie oficialmente, lo cual, si fuera literalmente cierto también tendría sus ventajas. Esta mañana he ido a buscar el DNI, que llevaba casi dos años en la Policía sin que hubiera ido a recogerlo. Por eso es la única documentación que no he perdido; lo que sí ha quedado claro es que no yendo a recogerlo no se pierde. Ahora lo que me falta (además de bibliotecas, videoclubes, Travel Club y demás historias) es recuperar mi permiso de conducir para poder llevar el coche... legalmente. Pero lo bonito es que hoy he comenzado a ser alguien, es como nacer de nuevo.
Me pregunto por qué a veces sólo se preocupan por saber quién eres la Policía o la Guardia Civil y no la gente que te rodea.