La Diosa cumple 50 años

dstudio.jpgEste año se cumplirá un aniversario muy especial para los amantes del automóvil. El 5 de octubre de 1955 se presentaba en el Salón de París el Citröen DS, cuya pronunciación en francés le hizo ganar su bonito apodo. La Citröen de la posguerra necesitaba golpes de efecto así, como supuso también el 2CV para el mundo de la automoción, pero a otro nivel. André Citroën llevó la filosofía de Henry Ford hasta sus últimas consecuencias y creía firmemente que se podía fabricar un automóvil diferente, de gama alta y a buen precio.

Pero sus suposiciones, en principio, fallaban, pues el desarrollo del DS amenazaba con dejar tiesas las cuentas de la empresa. Citroën quería un vehículo con una suavidad de marcha inigualable pero también un fino comportamiento en carretera, a pesar de que sus ingenieros creían que las dos cosas no podían ser. La solución vino con la suspensión hidroneumática, combinando varios fluidos activados por el accionamiento del motor que proporcionaban (y siguen proporcionando hoy en día con el nombre de Hidroactiva) una altura constante con respecto al suelo, regulable y un comportamiento en carretera a años luz de las restantes marcas.

El precedente que tenía Citroën antes de realizar esta joya era su realización de antes de la guerra: el Traction, omnipresente en las viñetas de Tintín. Un modelo elegante pero realizado en acero hasta los tuétanos y con un motor de bloque de 75 CV que se asemejaba más al de un tractor que al de un automóvil. Resulta realmente increíble que de un vehículo tan vetusto saliera algo como el DS, cuya ligereza en sus primeras versiones era tal que hasta el techo era un módulo monocasco de fibra de vidrio. Sus responsables buscaban ahorrarse el dinero del tapizado y aislamiento interior y proporcionar al habitáculo una luz cenital difusa acorde con sus formas futuristas. Aquí fue donde a Citroën se le empezó a dar por la estética de la aeronáutica. De hecho, hay aviones de la época menos aerodinámicos que el Citroën DS. Sus afortunadas formas, diseñadas por un arquitecto (ejem), permitían al DS alcanzar los 145 km/h con su viejo y pesado bloque motor. La tracción delantera permitía, además liberar el eje trasero, que era más estrecho que el delantero. La garantía sólo era efectiva utilizando neumáticos Michelin X, elegidos expresamente por Citroën, considerando los demás inservibles para este modelo.

En 1967, el DS 21 sustituyó al DS 19 y la Diosa comenzó a estar a la altura de sí misma, aunque no del todo. El motor ya desarrollaba 83 CV, aún insuficientes para su tamaño; la sombra del Traction seguía siendo alargada. A los cambios estéticos en el morro, que le hicieron ganarse en España el sobrenombre de "Tiburón", se le uniría la nueva y espectacular óptica adoptada en 1968, ya que Roma no se hizo en un día. El DS 21 orientaba el haz de luz hacia el interior de la curva, exactamente la misma peculiaridad del reciente C4 que Citroën está anunciando a bombo y platillo. Quizá demasiado tiempo renunciando a sus orígenes.

El Tiburón fue sustituído en 1974 por el CX. Luego vendrían el XM y el C5, después de que Citroën se salvara gracias a las ventas del pequeño AX. Una filosofía de vehículos distintos que quizá no esté pensada para las mayorías. Por eso Citroën es cada vez menos Citroën. Queda el haber realizado hace 50 años uno de los coches más bellos y representativos del siglo XX.
03/01/2005 00:39 #. Tema: La casa recomienda.

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