Juguetes

renault_031.jpgHoy es una noche especial en la que los que somos un poco niños estamos más inquietos de lo normal. Quizá sea la única noche del año en la que me acuesto a una hora decente. Recuerdo como mi abuelo paterno me contaba con los ojos abiertos como platos que él se quedó una vez despierto para ver a los Reyes y Baltasar le metió un susto tremendo cuando apareció y, por supuesto, no le dejó sino carbones. Y eso que en su época había menos cosas y se valoraban mucho más que cuando yo era pequeño, que aún así, las valoraba muchísimo más que ahora. A pesar de intentarlo año tras año, nunca me trajeron una de las incipientes consolas de videojuegos, pero sí un Cine Exin que era la joya de la corona y que, por cierto, no tenía un aspecto tan hortera como el de ahora. El cine era una cosa seria. Otro de los regalos más codiciados era el Tente, con el que mi padre me hizo una preciosa casa con garaje cuando yo tenía 3 años, en el que cabía mi pequeño Renault 5 naranja, que una vez deshecha fui incapaz de rehacer, así que me las apañé para que me ayudara a transformarla en un bonito faro, de colores rojo y blanco.

Pero a veces las cosas más sencillas eran las más especiales. Me estoy recibiendo a los pequeños coches Majorette que me he vuelto a encontrar navegando por ahí y por lo que veo siguen dando guerra y llevan haciéndolo desde antes de que yo naciera. Los coches de metal en miniatura eran uno de los juguetes más baratos y, por lo tanto, más abundantes, no eran tema de una carta a los Reyes, más bien un premio por estudiar o por hacer algún recado.

El hecho de que tu flota fuera de marca Majorette te daba un cierto status, pues había otras posibilidades. Quitando versiones orientales cutres de plástico, una de las marcas más extendidas era Guisval, que costaba desde 100 pesetas cada uno, producto patrio que cumplía más o menos las expectativas. El metal no era gran cosa, bastante ligero, y a veces el cutrerío llegaba al extremo de montar puertas de plástico intentando colar por metálicas. Una de sus caracteristicas principales era la facilidad con la que se le quitaban y ponían las puertas, que permitían tener un mismo modelo en versión macarra. Los modelos de Guisval, según he podido ver en los escaparates, han evolucionado mucho y ya no rezuman el cutrerío de entonces, aunque hasta hace poco podía ver en los kioskos los mismos modelos con los que jugaba yo de pequeño, aunque pintados en otros colores.

Por más del doble, unas 250 pesetas en los Supermercados Claudio, se podían adquirir los modelos de Majorette. Si era bueno, me caía uno cada vez que acompañaba a mi abuela a hacer la compra. Majorette era otro cantar, producto francés, te hacía subir un escalafón en el mundo automovilístico en miniatura. No recuerdo haber conseguido quitarle una puerta a un sólo vehículo de Majorette. Además, a veces abrían también el capó, el maletero o el techo solar, estaban llenos de extras. La gama de colores también era bastante más extensa, incluso con metalizados, aunque era difícil encontrar colores distintos en la misma tienda, mientras que los Guisval venían en unos colores de lo más chirriantes, como por ejemplo un Opel Corsa verde marujita que no había por dónde cogerlo. Remolques, portaequipajes, versiones especiales... los coches de Majorette eran todo un derroche de imaginación. Además, solían tener los faros delanteros de otro material, que podía provenir del utilizado en los cristales o en algún otro elemento de la carrocería. Lo que más nos encandilaba era el hecho de que contaran con una rudimentaria suspensión que les dotaba de realismo, mientras que las ruedas de Guisval eran fijas y tenían un resalte en el medio que hacía que agarraran muy poco. Además, en Majorette podían encontrarse los últimos modelos de la época, junto con marcas raras de ver por entonces en nuestro entorno, como Volvo, Mercedes, Toyota o Saab, además de modelos del otro lado del Atlántico, como el extraño Chevrolet El Camino o el mítico Impala amarillo rotulado como taxi de Nueva York que, por cierto, todavía conservo; todo esto en contraste con la gama de Guisval, donde se podía encontrar el Seat 127, el Renault 5, el Renault 12 y muchos otros modelos que ya por entonces estaban desfasados. Otro detalle era que los Majorette solían traer matrícula, normalmente de París en el caso de los automóviles europeos o japoneses. Como pega estaba el problema de la floja pintura que traían, que con el uso se caía a tiras, algo que no comprendíamos que sucediera costando más del doble que los nacionales, la pintura que primero saltaba era la de las aristas, incluso dando el aspecto como si tuvieran impactos de bala, lo que dotaba de realismo a algunas tramas. Algunos modelos hubo que repintarlos de forma casera, con un resultado más que aceptable, todo hay que decirlo.

El único problema que le veía yo a estos coches, y además me quedaba solo en mis quejas, era la escala. Quizá por eso estudié Arquitectura. Pero lo que no podía ser era utilizar muñecos cuyo automóvil les llegaba por la rodilla. Por lo tanto, yo tenía seleccionada una gama de muñecos compatible con cada escala de vehículo u otro objeto susceptible de ser utilizado en nuestro mundo imaginario. Pero había otro problema, y era que ni siquiera los coches tenían la misma escala entre ellos, especialmente en Majorette, donde un Renault 5 era del mismo tamaño que un Chevrolet Impala, ya que lo que te cobraban era la cantidad de metal empleada en su fabricación. La escala podía variar entre 1/40 y 1/53, y era otra buena forma de clasificarlos para no incurrir en aberraciones como la comentada.

Había más posibilidades, como por ejemplo la también española Mira, que hacía unos coches algo más grandes y pesados, pero de una realización exquisita. Eran caros y difíciles de encontrar, ya que sobre todo estaban disponibles en escalas mayores. Sin embargo recuerdo un Peugeot 505 que duró mucho tiempo, un vetusto camión Pegaso Comet con una cisterna de Campsa que menos mal que no se me ocurrió tirárselo a la cabeza a nadie porque era duro como una piedra, y un autobús amarillo que incluso abría las puertas, que contaba con la misma pesadez. El detalle más importante era que algunos modelos tenían los neumáticos de goma, toda una novedad.

En las postrimerías de mi infancia, irrumpió en el mercado la norteamericana Matchbox. Eran los únicos que traían espejos y contaban con una presentación de gran finura, aunque los faros eran de color negro, y pintados del color de la carrocería los traseros, igual que en Guisval, algo que no nos gustaba un pelo en un producto tan exótico, sobre todo en comparación con el derroche de detalles que ofrecía Majorette. Las llantas eran una verdadera horterada: una pegatina holográfica que cambiaba de color al girar las ruedas. American way of life. Mi patrimonio Matchbox era un BMW serie 3 blanco, que no era mejor que los Majorette, y bastante más caro. El no va más era una serie de Matchbox que tenían puertas giratorias y cuando le dabas un sopapo, daban la vuelta, y aperecían destrozadas como si hubiera sido de verdad. No eran mis favoritos, de todas formas.

Me quedo con Majorette. Todavía conservo el taxi neoyorquino, una limousine Cadillac, un precioso trailer Mack y algunos otros coches sueltos, entre los que destaca un Renault 5 de color rosa y con corazoncitos pintados que juro que no sé de dónde salió.
06/01/2005 16:43 #. Tema: Otras escalas.

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Autor: Rocío

Tras ver la foto, entiendo la moda del tunning: seguro que los tuneros intentan compensar el trauma que tienen porque su madre tiró su colección de cochecitos...

Fecha: 07/01/2005 00:24.


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Autor: Pilar

Compro coche en miniatura Seat 127 color naranja

Fecha: 23/12/2005 11:34.


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Autor: Miguel

Ay, dichosos cochecitos a escala. Mi primer coche fue un Land Rover 109 de Guisval en color azul.....ahora tengo cerca de 800 coches en diferentes escalas, lo mismo es enfermedad, pero babeo cada vez que veo el LR, el Camaro del '78 y "joyitas" que hoy ya no se encuentran

Fecha: 24/05/2006 23:36.



Autor: iker_790@hotmail.com

querido amigo, hay algunos q nos negamos a crecer y nos aferramos a esos cochecitos como ultimo recurso d enuestra niñes. Tengo una coleccion de mas de 2000 ejemplares solo de esas marcas de majorette, guisval y demas mas muchos de otros tamaños. Majorette eran los mejores, sin duda. Un abrazo

Fecha: 14/01/2007 20:44.


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Autor: aversiencuentro

Matchbox no es yanki, sino inglesa, pero sí que es propiedad de la americana Mattel, eso sí.
Es mi marca favorita desde siempre, aunque empatada prácticamente con Majorette, y con algunos modelos míticos de Guisval, como sus coches antíguos -Serie Réplica-, además del 127, el Lancia Stratos, el Modelo Pininfarina...
Gracias a Internet, estoy consiguiendo rehacer mi colección que tuve cuando era niño... cosa que sigo siendo, en parte, a mis 34 años...

Fecha: 09/11/2007 20:22.


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Autor: JAVIER

Yo tuve mas de 200 pero hace 20 años los regalé todos, aunque ahora he conseguido 87 guisval(a dia de hoy) gracias a e-bay y todocoleccion y 7 que encontre de milagro en una libreria.Me traian muchos recuerdos y eso que tengo 39 años.De MIRA habia 3 muy interesante que era el seat 1200 sport bocanegra,el seat 128 y la furgoneta streetcha fetcha de los angeles de charlie.Saludos desde LA CORUÑA.

Fecha: 16/08/2008 00:50.


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Autor: Quique

Hola, Javier, es para mí un honor tu comentario, ya que os leo desde hace años y años en Piel de Toro, página a la que me he permitido la licencia de poner un enlace. Sé bienvenido y recibe un afectuoso saludo.

Fecha: 26/10/2008 00:23.


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